Vas detrás de un vehículo lento, aparece una recta y aceleras con decisión para reducir el tiempo en el carril contrario. Ese impulso puede hacerte superar el límite y quedar registrado por un radar, porque la maniobra de adelantamiento no concede velocidad adicional.
El margen no existe
En una carretera convencional debes respetar la velocidad máxima señalizada durante todo el adelantamiento. Si el vehículo precedente circula cerca de ese límite, puede que no haya una diferencia de velocidad suficiente para completar la maniobra con rapidez, visibilidad y distancia de seguridad.
Intentar pasar a alguien que rueda solo entre 5 y 10 km/h por debajo del máximo deja poco margen. Acelerar otros 10 o 20 km/h para terminar antes puede parecer una respuesta segura, pero convierte la maniobra en una posible infracción por exceso de velocidad. La intención de permanecer menos tiempo en sentido contrario no justifica rebasar el límite.
Cuando la maniobra no cabe
La referencia práctica no es la potencia del coche, sino si puedes adelantar dentro del límite y regresar a tu carril dejando suficiente separación. En el cálculo influyen la longitud del vehículo adelantado, la pendiente y la capacidad real de aceleración, que puede disminuir cuando el coche va cargado o el aire acondicionado trabaja intensamente.
Pasar dos o tres vehículos seguidos aumenta el tiempo ocupado en el carril contrario y facilita que la velocidad suba sin advertirlo. Si necesitas pisar a fondo, apurar toda la recta o confiar en que el otro conductor reduzca la marcha, el margen disponible ya es demasiado pequeño. Esperar otra oportunidad suele costar pocos segundos y evita asumir un riesgo innecesario.
Radar y posibles consecuencias
Un radar puede registrar el exceso aunque se produzca durante un adelantamiento. La consecuencia dependerá de la velocidad medida y de las circunstancias, pero puede suponer una multa de varios cientos de euros y, en los excesos más relevantes, pérdida de puntos. Haber acelerado para salir cuanto antes no elimina la infracción.
Tampoco conviene confiar en el error del velocímetro o en supuestas tolerancias del radar. Esos márgenes técnicos pueden variar según el equipo, el vehículo y la medición, y no constituyen velocidad disponible para el conductor. Antes de salir al carril contrario, revisa la señalización, deja separación para ganar visibilidad y comprueba que podrás volver sin superar el máximo; si el cálculo no está claro, espera.