Vas cargado hasta arriba, con prisas por llegar al destino de Semana Santa, y de repente un cartel avisa de “control de velocidad media”. En pocas palabras, un radar de tramo es un sistema que toma la matrícula al entrar y al salir de un segmento de carretera. Funciona calculando la velocidad media entre esos dos puntos: si superas el límite, la multa llega igual aunque hayas frenado justo delante de la cámara.

Cómo funcionan y multan

En los desplazamientos de Semana Santa los radares de tramo se usan mucho en autovías y en carreteras donde hay cambios de pendiente o túneles, justo donde más fácil es “dejarse llevar”. El tramo puede tener desde unos pocos cientos de metros hasta más de 5 km, y todo el recorrido cuenta.

Las sanciones por exceso de velocidad en estos tramos siguen los mismos baremos generales de la DGT. Hablamos, según el caso, de multas que pueden arrancar en algo más de 100 euros y llegar a varios cientos, con pérdida de hasta 6 puntos, y, si el exceso es muy grande, incluso convertirse en un delito contra la seguridad vial.

Impacto en tu seguro

La mayoría de aseguradoras no consulta directamente tus multas de tráfico, pero sí valora tu perfil de riesgo en función del historial de siniestros, la pérdida de puntos o una posible retirada del carné. Varias infracciones por velocidad en pocos años suelen traducirse en un perfil menos atractivo y primas más caras en la renovación.

Un conductor joven con una o dos sanciones graves puede ver subidas de precio de dos dígitos en el seguro de año a año. En casos extremos, con retirada de permiso o antecedentes por delito contra la seguridad vial, algunas compañías pueden rechazar nuevas pólizas o imponer franquicias altas, lo que encarece cualquier reparación.

Además, en supuestos de delito por exceso de velocidad muy grave, la aseguradora está obligada a pagar los daños a terceros pero, después, puede reclamarte parte de ese dinero. No es lo habitual, pero conviene saber que circular muy por encima del límite no solo pone en riesgo el carné, también tus finanzas personales.

Protégete antes del viaje

La forma más directa de proteger tu seguro es simple: evitar que llegue la multa. En carretera despejada y con equipaje, el coche puede ganar velocidad casi sin darte cuenta, sobre todo si vas en conversación o pendiente del GPS.

Si tu coche tiene control de crucero o limitador de velocidad, usarlos en tramos largos ayuda a mantener una velocidad constante y respetar el límite del radar de tramo. Los asistentes de velocidad inteligentes (ISA, por sus siglas en inglés) leen señales y datos del mapa para avisarte o limitar el coche; sirven de apoyo, pero no son infalibles, así que no conviene fiarse al 100 %.

Antes de salir, revisar la póliza es igual de importante que revisar niveles o presiones. Fíjate si tienes incluida defensa jurídica, servicio de recurso de multas y cobertura por retirada del permiso; pueden marcar la diferencia entre un disgusto asumible y un problema serio si encadenas varias sanciones en un mismo año.

Checklist

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Planifica el viaje con margen para no ir “a tiempo de descuento”.

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Anota mentalmente (o en el navegador) los límites de los tramos largos que vayas a recorrer.

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Activa el control de crucero o limitador cerca del límite legal, no cerca del máximo del coche.

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Evita picos de velocidad tras adelantar: la media de todo el tramo es la que cuenta.

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Revisa si tu seguro ofrece recurso de multas y coberturas asociadas a retirada de puntos.

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Si recibes una sanción importante, consulta plazos y opciones de recurso antes de que afecte a tu historial.

En un puente como Semana Santa, la presión por llegar a tiempo y la vigilancia reforzada forman una combinación delicada. Viajar con más margen, usar las ayudas del coche con cabeza y conocer bien tu póliza es la mejor manera de proteger tu carné, tu bolsillo y, de rebote, el precio futuro de tu seguro.