Te salta el aviso de la ITV para 2026 y piensas: “el coche va bien, seguro que pasa”. Muchas de las faltas que tumban la inspección no se notan en el día a día y acaban costando tiempo, dinero y un buen susto en la estación. En pocas palabras, la ITV es la inspección técnica periódica para comprobar que tu coche es seguro y contamina dentro de lo permitido. Sirve para detectar fallos antes de que se conviertan en un problema serio… o en una sanción en carretera.
Fechas, papeles y dinero
Lo primero es no apurar. Revisa en la ficha técnica y en la pegatina del parabrisas hasta cuándo tienes vigente la ITV y pide cita al menos con 2 o 3 semanas de margen. Circular con la ITV caducada puede suponer una multa en torno a un par de cientos de euros, sin pérdida de puntos, y en un control ya no vale decir “voy de camino a pasarla”.
Lleva siempre original de permiso de circulación y ficha técnica; si falta algo, puedes perder el turno. El precio de la ITV ronda varias decenas de euros según tipo de vehículo y combustible, y una segunda inspección por defectos leves suele ser más barata o gratuita dentro de un plazo corto, mientras que una inspección “desfavorable” o “negativa” implica volver a pagar y limita por dónde puedes circular.
Fallos frecuentes en 2026
La mayoría de rechazos siguen concentrándose en lo básico: neumáticos, frenos, luces y emisiones. Con neumáticos gastados por debajo del dibujo mínimo legal o con deformaciones el suspenso es casi seguro, y no solo por normativa: a 120 km/h un neumático en mal estado puede alargar varios metros la frenada en mojado.
En iluminación, se miran todas las luces: posición, cruce, carretera, intermitentes, freno y marcha atrás. Una bombilla fundida puede ser defecto leve, pero varios fallos de alumbrado o faros mal sujetos se convierten en motivo de rechazo. Conviene revisar también que los faros no estén muy opacos por el sol.
En emisiones, los diésel con problemas de EGR o filtro de partículas y los gasolina con fallos en el catalizador son candidatos a mala nota. Cada vez se usa más el puerto OBD (conector de diagnosis del coche) para leer errores de motor y comprobar que los sistemas anticontaminación no han sido manipulados. Si llevas testigos encendidos en el cuadro (motor, ABS, airbag) es muy probable que no pases.
Los coches modernos añaden otra capa: los ADAS (sistemas avanzados de ayuda a la conducción) como frenada automática, control de carril o avisador de ángulo muerto. De momento la ITV solo verifica algunos elementos de forma indirecta, pero ya se está trabajando a nivel europeo para que estas ayudas se revisen mejor a partir de los próximos años, así que en 2026 conviene no llevarlos desconectados permanentemente ni con avisos de fallo activos.
Puesta a punto en casa
Una revisión casera 7–10 días antes ahorra muchos disgustos. Comprueba presión y estado de los neumáticos, incluido el de repuesto si lo llevas, y mira que no haya cortes ni “huevos” en los flancos. Aprovecha para girar la dirección a tope y buscar fugas de aceite o líquidos en el suelo.
En el interior, prueba todos los cinturones (que recojan bien y abrochen), las ventanillas, el claxon y los mandos de luces. Limpia bien el parabrisas por dentro y por fuera: un cristal muy rayado o con un impacto en la zona de visión directa del conductor puede ser motivo de defecto importante.
Si tu coche tiene más de 8–10 años o haces mucha autovía, una revisión rápida en taller antes de la ITV suele compensar. Por un coste moderado pueden detectar holguras en frenos y suspensión, pequeños escapes en el sistema de escape o un desequilibrio de frenada que tú no notas en uso normal.
Checklist
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Revisa fecha de caducidad y pide cita con margen.
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Comprueba todas las luces y cambia bombillas dudosas.
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Revisa dibujo y presión de neumáticos; atención a cortes y bultos.
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Asegúrate de que no hay testigos de fallo encendidos en el cuadro.
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Limpia parabrisas, espejos y placas de matrícula; sin golpes graves ni letras borradas.
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Comprueba cinturones, claxon, limpiaparabrisas y nivel de líquidos básicos.
Dedicar una tarde a esta puesta a punto reduce mucho el riesgo de fallo y evita prisas, sanciones y doble desplazamiento. Entrar a la ITV 2026 con los deberes hechos es la forma más sencilla de que la inspección sea un trámite y no una sorpresa cara.